La empatía en la relación terapéutica.

Hace algunos años, realizando una intervención terapéutica en el domicilio del padre de una guapa adolescente con la que tenía claros problemas de comunicación y de convivencia, le pregunté a este progenitor si sabía lo que era la empatía. Él, muy serio y muy solemne, me respondió que por supuesto que lo sabía: “están la simpatía y la antipatía. Lo que está en medio es la empatía”, exclamó mirándome como si yo fuese tonto.

Existen varias maneras de definir la empatía. Muchas personas entienden la empatía como “ponerse en el lugar del otro”. Pero no siempre que nos ponemos en el lugar del otro estamos siendo empáticos. Es la capacidad cognitiva de sentir o percibir lo que otra persona siente. Es la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona.

Lo que sí está claro es que la empatía es una de las actitudes básicas que ha de poseer y mostrar un terapeuta de cara a lograr y favorecer una buena relación o rapport con el demandante de ayuda. Es fundamental en el “enganche” terapéutico.

En la relación terapéutica, la empatía sería la capacidad de comprender a las personas desde su propio marco de referencia en vez del correspondiente al terapeuta. Es necesario que el terapeuta sea capaz de comunicar al demandante esta comprensión. Así, la empatía implica entrar en el marco de referencia del cliente y comprender sus sentimientos, percepciones y acciones; es decir, ver las cosas no como son “objetivamente” o como las vería uno mismo de estar en el lugar del cliente, sino tal como el cliente las experimenta.

La empatía implica no solo comprender los pensamientos y sentimientos expresados por el cliente, sino también captar las implicaciones emocionales, cognitivas y conductuales que aquellos tienen en su vida. Es lo que Ruiz y Villalobos (1994) definieron como “comprender el significado más allá de lo que el paciente expresa”.

Arturo Bados Lópezy Eugeni García Grau (Universidad de Barcelona) plantean algunos aspectos importantes a tener en cuenta respecto a la empatía en la relación terapéutica:

  • La empatía presupone la escucha activa, pero va más allá. Para que haya empatía, el terapeuta debe comprender al cliente desde el marco de referencia de éste y debe saber comunicar esto al cliente, de modo que este se sienta comprendido.

     

  • Decir simplemente al cliente que se empatiza con él (“realmente, sé lo que siente”, “entiendo por lo que está pasando”) no comunica una actitud de empatía; se requiere algo más.

     

  • Los aspectos no verbales pueden potenciar o debilitar la comunicación de la actitud empática. No es lo mismo decir “le molestan las críticas de su madre” con un tono neutro que con un tono que venga a significar “si le entiendo bien, se siente muy molesto por las críticas de su madre, ¿es así?”.

     

  • La comunicación de la actitud empática cumple varias funciones:

                      - Comunica el deseo del terapeuta de comprender al cliente.

 

                      - Permite a éste corregir las percepciones erróneas del terapeuta.

 

                      - Facilita que el cliente sea más consciente de sus propios sentimientos.

 

  • La empatía mejora mucho la relación terapéutica y facilita el cambio.

     

  • La empatía permite:

                      - Comprender mejor las conductas negativas del cliente (incluidas  las resistencias al cambio).

 

                      - Evitar emitir juicios sobre estas.

 

                      - Reducir las reacciones emocionales ante las mismas.

 

                      - Pensar mejor en posibles soluciones.

 

  • La actitud empática es especialmente importante con aquellos clientes que vienen a consulta no por propia iniciativa, sino presionados, o incluso traídos, por otras personas.

     

  • El terapeuta debe tener cuidado en no proyectar sus propias actitudes y expectativas en el cliente, ya que podría distorsionar el informe de éste.

     

  • Es importante distinguir entre empatía y simpatía:

     

                       - Simpatía se refiere a un compartir las emociones del cliente, a una identificación emocional con su modo de ver las cosas.

 

                       - La empatía, por otra parte, tiene un componente intelectual además de emocional. Implica conocer la base cognitiva de los sentimientos del cliente y mantenerse independiente de estos para preservar la objetividad hacia los problemas de éste.

 

                       - Un terapeuta, aunque empático, debe darse cuenta de los pensamientos del cliente que conducen a éste a determinados sentimientos y no tiene por qué estar de acuerdo con aquellos, caso de que sean erróneos o desadaptativos (Beck et al., 1979/1983). 

 

  • La empatía tampoco es mostrar compasión hacia el cliente.  Decir “realmente lamento que se sienta tan deprimido” manifiesta bondad y consideración, pero no empatía.

     

Parece claro entonces que, contrariamente a lo que afirmaba el padre de la adolescente del que hablábamos al principio, la empatía es algo más que “lo que está en medio de la simpatía y la antipatía”.

 

Oswaldo Paz Pedrianes



Material Complementario


(Videos sobre empatía)



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