Motivaciones (funcionales) para ser terapeuta.

Como para cualquier otra profesión o faceta de la vida, la motivación es un elemento fundamental que nos ayuda superar retos o alcanzar objetivos. Es el combustible que hace que nuestro motor no pare, y nos marquemos metas que nos hagan avanzar y crecer tanto en lo personal como en lo profesional.

            Esto no iba a ser menos en el ejercicio del rol del psicólogo o terapeuta. Necesitamos motivación para avanzar, para mejorar y para buscar las herramientas que necesitan las personas que solicitan nuestra ayuda para solucionar sus dificultades.

            Hasta aquí parece claro. La motivación es vital. Pero, ¿cuáles son las motivaciones que nos han hecho elegir la profesión de terapeuta? ¿Por qué hemos optado por ese camino y no por otro? Evidentemente, cada uno tendrá sus propias respuestas, sus propios motivos, y habrá llegado a sus conclusiones particulares. Yo también lo he hecho. Nunca está de más realizar un ejercicio introspectivo y bucear en esos motivos que nos guiaron hacia este sendero.

            En este sentido, me parece muy completo el análisis que realizó hace algunos años James D. Guy (1993), distinguiendo entre motivaciones “funcionales” y “disfuncionales” asociadas a la elección de la profesión de psicoterapeuta. Así, hablaríamos de características que se han de poseer (“motivaciones funcionales”), y de características perjudiciales (“motivaciones disfuncionales”). Hablaremos en este post de las Motivaciones Funcionales.

   

MOTIVACIONES FUNCIONALES

 

  • Interés natural por la gente y curiosidad sobre sí mismos y sobre los demás. 

 - Deseo de descubrir los aspectos más profundos de la vida y la experiencia humana.

 

  • Capacidad de escuchar e interés en ello.

     

- Tal vez es lo más importante en psicoterapia, tanto que, a menudo, es curativa por sí misma.


- No se trata únicamente de oír lo que los pacientes nos dicen, sino hacerles notar también que son escuchados.

 

- Atender a lo que dicen pero también a lo que se callan, tener la capacidad de entender porqué precisamente dicen eso en lugar de otras cosas, etc.

 

  • Capacidad de conversar e interés en ello.

     

- El terapeuta debe poseer buenas habilidades verbales, ser capaz de expresarse con precisión, de forma clara, didáctica, adecuando la entonación y el ritmo a las circunstancias.

 

  • Empatía y comprensión.

     

- Capaces de reflejar el significado y la motivación de la conducta,  los pensamientos y sentimientos de sí mismos y de los demás.

 

  • Capacidad para tolerar y facilitar un amplio rango de emociones sin verse abrumado por ellas.

     

- Conocimiento y aceptación de las propias emociones, positivas y negativas.

 

- La conversación en psicoterapia no es una conversación cualquiera, a menudo está muy cargada emocionalmente, son conversaciones que, en nuestras relaciones interpersonales, tendemos a eludir porque nos resultan incómodas.

 

- El terapeuta no solo tiene que ser capaz de mantenerlas sino también de facilitarlas o provocarlas.

 

  • Capacidad de introspección.

     

- Es deseable y forma parte del aprendizaje de los terapeutas el alcanzar un adecuado conocimiento de si mismo, una cierta capacidad de reflexión que le facilite entender mejor a la persona con la que se relaciona.

 

  • Ser capaz de dejar a un lado las necesidades personales para atender a las del cliente (auto negación).

     

- El peligro de que el terapeuta le preste una excesiva atención a la auto observación es que pierda de vista las necesidades de sus pacientes.

 

  • Capacidad de aceptación.

     

- No ser críticos, aceptar lo que el paciente dice y siente.

 

  • Tolerancia a la ambigüedad.

     

- Entendida como la capacidad para soportar lo desconocido, las respuestas parciales, las explicaciones incompletas, las relaciones difíciles, la desconfianza, el temor, …

 

- No siempre contamos con la colaboración de los pacientes e incluso los que reconocen que tienen un problema y quieren solucionarlo pueden, en algún momento, mostrarse recelosos, desagradables, críticos, hostiles, etc.

 

- El terapeuta debe ser capaz de entender que esto es normal, permitir que suceda, no criticar, no ponerse a la defensiva pero, evidentemente, ser capaz de manejar todo esto de forma práctica.

 

  • Tolerancia a la intimidad.

     

- El terapeuta eficaz debe ser capaz de tolerar una intimidad profunda durante largos periodos. 

 

  • Autoridad sin omnipotencia.

 

- El terapeuta debe saber mantener el control, pero hacerlo con la intención de que sea productiva, no simplemente de salirse con la suya.

 

- Satisfacción por tener poder e influencia sobre otras personas, pero sin caer ni en el abuso ni en la sensación de omnipotencia.

 

  • Sentido del humor.

     

- Es uno de los recursos más útiles para la psicoterapia, el sentido del humor permite que nos distanciemos de los problemas, que podamos ver las cosas desde otro ángulo.

 

- Evidentemente no se trata de que podamos reírnos de los pacientes o sus problemas, sino de ayudarles a ellos mismos a notar los aspectos risibles o cómicos de aquello que les preocupa.

 

- El humor, cuando se expresa en el momento oportuno, tiene ciertas propiedades curativas…

 

 

Es probable que muchos nos veamos reflejados en la mayoría de estas “características que se han de poseer” o motivaciones “funcionales”, que posiblemente nos han direccionado hacia nuestra profesión y nos han potenciado en el ejercicio de la misma.

 

Oswaldo Paz Pedrianes


Complementario.



Kleinke (1995) citó otras cuatro motivaciones “funcionales” frecuentemente presentes en la elección de esta profesión:



  • Independencia a la hora de trabajar.

     

  • La posibilidad de trabajar con una diversidad de personas que presentan una gran variedad de problemas (lo cual proporciona un gran gama de experiencias y desafíos, y supone un estímulo intelectual).  

     

  • El reconocimiento y prestigio que conlleva la profesión.

     

  • La satisfacción personal al ayudar a otros. 



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Comentarios: 1
  • #1

    Julio (jueves, 11 agosto 2016 22:54)

    Gracias, por éste contenido, me ha servido, en el propósito que debo de cumplir hacia los demás. ¡Buena la motivación!